En esta ruta por la Patagonia en auto, después de nuestro
viaje a Bariloche Patagonia
decidimos seguir rodando hacia el sur.
Dejamos atrás los lagos azules y las montañas de Bariloche para perdernos en una Patagonia más silenciosa, más profunda y más salvaje.
En esta ruta por la Patagonia en auto, visitamos tres pueblos —Esquel, Trevelin y El Bolsón— y el Río Azul, uno de los ríos más claros que vimos en el viaje.
Somos Özcan y Beni, dos corazones sobre rueda que recorren Sudamérica juntos.
Si quieres saber más sobre quiénes somos y cómo empezó este sueño, puedes leer
nuestra historia completa aquí
Esquel: flores, montañas y la calma de un pueblo patagónico
Nuestra ruta por la Patagonia en auto nos llevó primero a Esquel, una ciudad tranquila en la provincia de Chubut.
La bienvenida fue un letrero enorme de “ESQUEL” decorado con flores de colores, como si la ciudad quisiera presentarse con una sonrisa. Caminamos por el centro, comimos en un pequeño restaurante local y sentimos ese ritmo lento tan típico de la Patagonia interior.
Subimos a un mirador desde donde se veía todo Esquel: casas bajas, calles rectas, el valle extendido y las montañas abrazando la ciudad. Era uno de esos lugares donde el silencio no incomoda, sino que acompaña. Para muchos, Esquel es la puerta de entrada al Parque Nacional Los Alerces, famoso por sus bosques antiguos y lagos de color esmeralda; para nosotros, además, fue la puerta de entrada a una parte más íntima de la Patagonia.
Si quieres más información práctica sobre Esquel, puedes visitar la página oficial de turismo:
Oficina de Turismo de Esquel.




Trevelin: un atardecer suave bajo la mirada de las montañas
Desde Esquel seguimos unos kilómetros más al sur hasta Trevelin, un pequeño pueblo con raíces galesas cuyo nombre significa “pequeño molino”.
Aquí, la Patagonia se muestra en tonos suaves: praderas amplias, casas sencillas y montañas que enmarcan el horizonte.
Paseamos por el pueblo y terminamos el día frente al cartel de “Trevelin”, mientras el sol se escondía detrás de las cumbres.
El cielo se llenó de colores pastel y el viento movía suave los pastos secos del valle.
No hicimos nada extraordinario: solo miramos, respiramos y dejamos que el atardecer hiciera su trabajo.
Eso también es viajar.
Trevelin también es conocido por sus casas de té galesas y por la cercanía al
Parque Nacional Los Alerces, ideal para quienes buscan caminatas, ríos y bosques nativos.
Es el tipo de lugar donde la naturaleza marca la agenda.
Puedes encontrar más detalles en la web de turismo local:
Turismo Trevelin
.


El Bolsón: arte, naturaleza y alma libre en la Patagonia
Después de Trevelin volvimos a tomar la ruta hacia el norte y llegamos a El Bolsón, un pueblo bohemio y muy querido de la Patagonia argentina.
El valle está rodeado de montañas, bosques y ríos, y el ambiente del pueblo combina naturaleza, creatividad y vida tranquila.
Un cartel blanco nos recibio en “El Bolsón”, con las montañas patagónicas extendiéndose detrás.
Sacamos algunas fotos allí y seguimos caminando por el centro, donde visitamos la Feria Artesanal, llena de, comida casera, dulces regionales, cervezas locales y música en vivo.
Los artistas, viajeros y vecinos llenaban la plaza de colores y sonidos; cada puesto parecía tener una historia propia.
Más tarde caminamos hacia el puente peatonal de la zona, un lugar tranquilo donde el agua verde del río y las montañas formaban un paisaje sereno.
Para cerrar la visita, fuimos a la Cascada Escondida, uno de los rincones más especiales de la zona. Entre árboles, senderos cortos y la fuerza del agua cayendo, fue un momento perfecto para conectar con la Patagonia más auténtica.
Si quieres conocer más actividades y senderos, puedes visitar:
Turismo El Bolsón
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Río Azul: agua cristalina, senderos y la Patagonia en su estado más puro
Muy cerca de El Bolsón se encuentra Río Azul, uno de los ríos más claros y bellos que hemos visto en toda la ruta.
El agua es tan transparente que se ven las piedras del fondo, y el color cambia del verde al turquesa según la luz del día.
Primero caminamos por un sendero que acompaña al río, cruzando un puente colgante de madera y respirando el aroma del bosque húmedo.
Ese puente, rodeado de árboles y con el agua turquesa corriendo abajo, se convirtió en uno de los momentos más auténticos del viaje.
Luego llegamos a una zona donde la gente se bañaba; el agua estaba helada —pero Beni no dudó en lanzarse—, y ese contraste entre el sol del verano y la frescura del río hacía que el lugar se sintiera mágico.
Más tarde subimos a un mirador, y desde arriba se veía todo el valle del Río Azul, serpenteando entre bosques y montañas nevadas a lo lejos.
Era la Patagonia en su versión más pura: naturaleza tranquila, colores intensos y un silencio que parecía no tener fin.
Río Azul forma parte de la red de senderos y refugios de montaña de la zona de El Bolsón.
Es el lugar perfecto para hacer caminatas de día completo, descansar junto al agua o simplemente perderse por unas horas en la inmensidad del paisaje.
Río Azul: naturaleza, aguas cristalinas y paz patagónica






Lo que nos enseñó esta ruta por la Patagonia
Este tramo de nuestra ruta por la Patagonia en auto nos enseñó que no siempre hacen falta grandes ciudades ni monumentos famosos para vivir momentos inolvidables.
A veces, basta con un pueblo silencioso, un río de agua helada, una feria llena de vida o un atardecer detrás de las montañas.
Nuestro roadtrip por América Latina continúa, kilómetro a kilómetro, historia a historia.
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