El viaje que planeamos hacia las tierras natal de ella, incluyendo también Brasil y Uruguay, fue pensado como una experiencia previa a nuestro gran recorrido por Sudamérica. Cruzamos la famosa triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil, por Posadas a Encarnación, y así comenzó nuestro viaje a San Pedro del Paraná, un pueblo tranquilo, cálido y sincero.
Y si querés volver a la portada principal del sitio, podés ingresar a la
página principal en español.
I. El Primer Paso al Otro Lado del Río Paraná — Rumbo a San Pedro del Paraná
El viaje comenzó en la frescura de la medianoche. Mientras avanzábamos desde Posadas hacia el río Paraná, ambos llevábamos una gran emoción.
Él iba a descubrir los lugares donde nació su amada, y ella a presentar a su familia al hombre que eligió, con quien escribir hermosas historias, y mostrarle a él su país, su tierra, su raíz, su identidad.
Después de Argentina, Paraguay mostraba su diferencia en cuanto cruzabas la frontera. Lo primero que sorprendió más a él fue: la tierra roja, la vegetación densa, las sombras profundas de los árboles tropicales…
Al cruzar los puentes cercanos a Encarnación, los brazos del Paraná reflejaban la luz del sol y fluían hacia el sur con una majestuosidad lenta y poderosa.

El camino llegó hasta San Pedro del Paraná, donde ella nació y creció. Este pequeño y encantador pueblo es uno de los mejores ejemplos de la vida rural paraguaya.
Como veríamos en otras ciudades del país, todas las calles fuera de las avenidas principales estaban empedradas; las demás estaban cubiertas por la famosa tierra roja paraguaya. Su familia nos recibió con mucha sinceridad y calidez. La humildad del pueblo transmitía una paz que las grandes ciudades no pueden ofrecer.
Exploramos juntos las tierras, las chacras, los campos donde habían vivido; cosechamos mandioca, frutas exóticas tradicionales del país, cocos que recogimos de las palmeras. Todo esto nos hizo sentir como si él hubiera entrado en otro mundo.
Visitamos a una anciana a quien ella conocía y amaba desde su infancia, y no pudo evitar mostrarle su cariño. La mujer los recibió con afecto; conversaron, tomaron fotos y compartieron la simplicidad luminosa de la vida cotidiana.
Los dos días que Özcan pasó en San Pedro del Paraná fueron una verdadera ventana para comprender Paraguay: gente sincera, vida sencilla y una naturaleza poderosa.










Si querés saber más sobre nuestra historia, podés visitar la página de
Sobre Nosotros.
Después volvimos al camino rumbo al este, hacia la ciudad fronteriza Ciudad del Este.
II. Ciudad del Este — Cascadas, Parques y el Caos de una Ciudad Fronteriza
Allí nuestro objetivo era recorrer y descubrir la ciudad.
Saltos del Monday — No Solo una Cascada, Sino Todo un Parque
La primera visita fue a uno de los lugares naturales más impresionantes del país: los Saltos del Monday. No era solo una cascada; era un enorme parque lleno de senderos, miradores, pasarelas y un bosque vibrante con cientos de aves.
El río Monday caía entre enormes rocas, levantando bruma y arcos iris en el aire. Caminamos por los senderos, escuchamos la fuerza del agua y nos perdimos en la grandeza del paisaje.
Parque Tacurú Pucú — La Tierra de los Grandes Hormigueros
La siguiente parada fue el Parque Tacurú Pucú. “Tacurú Pucú” en guaraní significa “gran montículo hecho por hormigas”. El parque estaba lleno de estas increíbles formaciones rojizas creadas por millones de hormigas.
Caminamos por las pistas, montamos bicicleta y nos sentamos a conversar en la costa del río Paraná. Era un oasis tranquilo, lejos del ruido de la ciudad.
Esa tarde terminamos el día tomando mate en la costa del río Paraná. Un oasis tranquilo, lejos del ruido de la ciudad.




Una Ciudad para Comprar — El Corazón Comercial de Paraguay
Ciudad del Este es uno de los mayores centros comerciales de Sudamérica debido a sus bajos impuestos. Miles de brasileños y argentinos cruzan cada día la frontera para comprar.
Recorrimos el centro de la ciudad, exploramos el famoso Shopping París y muchas tiendas de electrónica e indumentarias. La variedad, los precios y la energía del lugar nos sorprendieron.


Asunción — Entre Historia y Vida Urbana
Al partir de Ciudad del Este rumbo a Asunción, avanzamos entre paisajes verdes y suaves colinas. A mitad del camino hicimos una pausa en uno de los pueblos más encantadores de la Cordillera: Itacurubí de la Cordillera.
Itacurubí de la Cordillera — Una Pausa en el Jardín de la República
Visitamos el parque donde se encuentra el colorido cartel del pueblo. Nos sentamos bajo los árboles, disfrutamos del viento suave y dejamos atrás el cansancio del viaje.


Caacupé — El Corazón Espiritual del Paraguay
Desde Itacurubí seguimos el camino hacia Caacupé, la capital espiritual del Paraguay. Al llegar, la imponente Basílica de la Virgen nos recibió con su cúpula azul que domina todo el valle.
Caminamos por la explanada, subimos los escalones, recorrimos los alrededores y contemplamos el movimiento sereno de los peregrinos. Las campanas sonaban a lo lejos mientras el viento traía consigo un aire de paz profunda.
Caacupé nos envolvió con una calma única, como si el tiempo allí transcurriera más lento. Después de recorrer la basílica y admirar su arquitectura, seguimos rumbo a Asunción.


Panteón Nacional de los Héroes — El Corazón Histórico de Paraguay
Nuestra primera visita en Asunción fue al Panteón Nacional de los Héroes, un majestuoso mausoleo dedicado a los héroes del país. Su cúpula blanca y el ambiente solemne de la plaza transmitían un profundo sentido de historia.
En la misma avenida había una feria temporal. La gente comía en los puestos callejeros y compraba artesanías y productos locales.
Özcan probó por primera vez el famoso asadito, pequeños trozos de carne asados en un pincho, que disfrutó junto a ella.




Costanera de Asunción — Donde el Río y la Ciudad Respiran Juntos
Al caer la tarde, nos dirigimos a la Costanera, la orilla donde Asunción se encuentra con el río. Caminamos lentamente junto al agua mientras el sol descendía detrás del horizonte, pintando el cielo con tonos rosados y dorados.
Nos sentamos frente al gran letrero de “YO ❤ ASU”, mirando cómo el río Paraguay avanzaba silencioso. Tomamos mate, escuchamos el viento y dejamos que la calma del paisaje nos envolviera. Fue uno de esos momentos en los que el tiempo parece detenerse.



Palacio de López — El Palacio Presidencial de Paraguay
El Palacio de López, con su fachada rosada, brillaba bajo el sol. Casi no había seguridad, por lo que tomarse fotos era muy fácil.
Luego fuimos a un pequeño café justo enfrente del palacio y decidimos sentarnos allí. Tomamos té con la vista directa del edificio presidencial. Fue un momento de verdadera calma.

Monumento a la Paz Victoriosa
— Una Vista desde las Alturas
Paraguay es un país casi completamente llano. Por eso el Monumento a la Paz Victoriosa es uno de los pocos puntos elevados desde donde se puede ver Asunción, el río y las tierras argentinas.
Su arquitectura imponente y sus anchas escalinatas destacaban. Allí descansamos y disfrutamos del paisaje tomando mate.
El monumento simboliza el final de una guerra dolorosa y el comienzo de la paz.



Regreso a Ciudad del Este y Camino a Brasil
Después de nuestra estadía en Asunción, regresamos a Ciudad del Este y continuamos nuestro viaje rumbo a Brasil.
Los días que pasamos en Paraguay estuvieron llenos de naturaleza, familia, cultura, caminatas, risas y descubrimientos. Pero, más que nada, fueron los primeros pasos reales hacia la nueva vida que estábamos construyendo juntos.
También podés explorar todas nuestras aventuras en la sección de
Blog.
Si querés conocer más información general sobre el país, podés leer el artículo de
Paraguay en Wikipedia.












